En la revisación previa a la histórica pelea entre el Argentino Luis Ángel Firpo y el Norteamericano Jack Dempsey, el médico notó que Firpo tenía fracturado el brazo izquierdo. Le dijo que no podía competir, que no iba a autorizarlo. El argentino, sabiendo que era su única oportunidad, suplicó por su chance, aunque sea bajo su consentimiento. Finalmente así fue, y George Bellows, un pintor de baja monta que acostumbraba a colarse en las peleas de boxeo con un falso carnet de periodista, y que seguía con atención la tensa conversación entre Firpo y el médico, quedó fascinado con la tenacidad de ‘El Toro Salvaje de las Pampas’.

La acción en la que Dempsey fue arrojado fuera del ring terminó de apasionar al artista, que solía retratar la crudeza de los combates. En 1924, Bellows ejecutó su obra cumbre: Dempsey and Firpo, un óleo de estilo realista que ilustra la caída fuera del ring del campeón mundial norteamericano.

El cuadro de Bellows es harto conocido, y llegó incluso a ser parodiado en un capítulo de Los Simpsons, la exitosa serie estadounidense. El episodio se llama Homero por el campeonato, y desarrolla la fugaz carrera de éste como boxeador.

El legado de Firpo es incalculable. Su coraje generó la primera gran manifestación popular en comunión con el deporte. ‘El Toro Salvaje de las Pampas’ fue el padre y el gran cultor del boxeo y de la mística que lo rodea.

Firpo fue un virtuoso, y Bellows su mejor intérprete: “Yo me limitaba a pintar como dos hombres trataban de matarse, pero ese día lo que pinté fue una verdadera obra de arte. No por mí, si no por Firpo. Esa imagen, del gran campeón volando por el aire fuera del ring, era irrepetible. Se dibujó sola, o la dibujó Firpo. Él fue el verdadero artista”.

Fuente: Diario Publicable

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