Créase o no, lo que Julio Grondona no pudo en la FIFA –pese a que tenía el peso para serlo- podría conseguirlo en la AIBA el ex presidente de la FAB, Osvaldo Bisbal, actual vicepresidente de ese organismo por el continente americano

Por Gustavo Nigrelli / Diario Popular

La próxima semana, si se dan un par de circunstancias, Osvaldo Bisbal podría convertirse en presidente interino del ente rector del boxeo amateur a nivel mundial, es decir, la AIBA (Asociación Internacional de Boxeo Amateur).

Sin hablar inglés –indispensable requisito-, sin respaldo económico, ni una billetera abultada con la que suelen contar los dirigentes en estos cargos –son multimillonarios-, Bisbal tiene, en primer lugar por reglamento, y en segundo por consenso general, el mandato a su disposición, y se explicará por qué.

Se habrá escuchado, o leído por varios sitios de Internet -e incluso algunos periódicos-, que el COI amenaza con sacar al boxeo de los JJOO.

Difícil que ocurra, pero hay un motivo político: el por entonces presidente interino de la AIBA, el kazajo Gafur Rahimov –hoy ya regular-, está objetado por el Departamento del Tesoro estadounidense, el FBI e Interpol, de ser parte, o respaldar a la mafia y otras organizaciones criminales, tras la desintegración de la URSS. Y no sólo eso, sino que también se lo asocia al lavado de dinero y narcotráfico.

No obstante, Gafur acaba de ser electo oficialmente y confirmado en su cargo hace un par de semanas, en una elección que el organismo llevó a cabo en Moscú, en la que pujó contra el kazajo Serik Konakbayev –ex púgil olímpico, Plata en Moscú 1980 donde perdió la final contra el italiano Patrizio Oliva-, a quien superó por 86 a 48 votos, después de que a éste último le permitieran disputarle la candidatura, porque de entrada no había conseguido los 20 avales necesarios para tal fin.

Por consiguiente, el COI se reunirá el próximo fin de semana para en Tokio para analizar el tema, y de seguir objetando a Gafur, éste antes de poner en riesgo al boxeo en cualquiera de sus formas, daría un paso al costado dejando acéfala a la AIBA.

Es allí donde se produciría otro interinato y aparece el nombre de Osvaldo Bisbal, a quien por ser el vicepresidente más antiguo le corresponde ocupar el lugar.

El argentino tomaría la posta por un año con la misión de tras ese período llamar a elecciones, a las que podría presentarse si así lo desea, al ver que tiene apoyo y puede manejar las cosas estando tan lejos del viejo continente y del bloque del Este, donde se cocina el estofado del pugilismo amateur.

Curioso. Nuestro boxeo nacional, tan en crisis, podría aportarle al máximo organismo a su más alto dirigente, algo acorde con el contexto mundial, donde pese a nuestra crisis moral, el Papa también es argentino.

Una prueba más de que el boxeo en general siempre va de la mano con la sociedad, con sus cuestiones políticas, dirigenciales y deportivas. Pero en este caso puntual, se da la coincidencia de que lo mismo sucede en otros deportes, no sólo de aquí, sino a nivel internacional.

Sin ir más lejos, hasta hace poco la FIFA también estuvo acéfala y sus dirigentes cuestionados y/o presos. Lo mismo la AFA, la CONMEBOL, y varias disciplinas deportivas de las que se investiguen.

Nuestro caos económico y político, con grietas y corrupción, procesos, preventivas, o aprontes con la Justicia que atraviesan todos los sectores del poder, coincidentemente también los padecen varios deportes a nivel mundial desde hace unos años.

La pregunta es por qué entonces el COI jamás puso en duda al fútbol, ni a deportes donde prolifera el doping, más allá de amenazar con la no participación de Rusia como bandera, aunque sí de sus atletas.

¿Es realmente contra el boxeo la persecución, o tiene más que ver con una cuestión personal contra Gafur?

Una teoría dice que el uzbeco se negó a apoyar económicamente con sus empresas al anterior régimen de su país, por lo cual fue amenazado y tuvo que abandonarlo, por lo cual se le está queriendo pasar factura. Vaya a saberse.

Lo cierto es que los problemas en la AIBA tienen cola. Todo arrancó con la renuncia del anterior presidente, el chino Ching-Kuo Wu, acusado de malversación de fondos, tras lo cual lo sucedió otro presidente interino, el italiano Franco Falcinelli. Pero éste, luego de 3 meses alegó problemas personales y dejó en el cargo a Gafur, quien ahora fue ratificado por el voto del Comité Ejecutivo, es decir, el de los representantes de todas las Federaciones nacionales.

Si el uzbeco no logra demostrar su inocencia ante el COI, probablemente deba dar un paso al costado según su promesa de no comprometer la salud del boxeo en los JJOO.

¿Traería algún beneficio para el pugilismo nacional tener a un argentino al frente de la AIBA, más allá del orgullo personal?

De movida, poder y presencia política, lo cual supone alguna garantía en los fallos, no para ganar peleas sino para no ser perjudicados.

¿Y cuáles aspirarían a ser los cambios impulsados por Bisbal en una entidad y deporte en crisis para revertir la situación? ¿Se seguirá adelante con los torneos WSB y APB? ¿Se continuará el proyecto de unificar los terrenos amateur y profesional? ¿Habrá acercamiento con los organismos internacionales profesionales? ¿Habrá cambios reglamentarios, especialmente en lo que refiere a criterios de puntuación, principal talón de Aquiles de AIBA, que le quitó atracción a sus combates y dejó al boxeo detrás de otros deportes en cuanto a interés?

En pocos días se develará el misterio, y que sea para el bien de todos, que no es precisamente lo que existe en la actualidad.

Fuente: Diario Popular (diariopopular.com.ar)

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