Quien sea que llega a ver una pelea de box regularmente espera un nocaut impresionante. Uno donde el boxeador cae de manera estrepitosa después de un gran golpe al rostro por parte del rival. Pocas personas disfrutan de la técnica y las peleas prolongadas, la gente desea ver sangre y sudor volando por el ring. Pero, ¿qué pasa cuando uno de los peleadores simplemente se inca ante un golpe al cuerpo? ¿en verdad le duele tanto o está fingiendo? Si esto sucede probablemente fue víctima del golpe más doloroso en el boxeo: el gancho al hígado.

Un gancho al hígado bien colocado puede tumbar hasta al rival más fuerte. La sensación al recibir este golpe comprende la paralización de las piernas, dificultad para respirar y un impresionante ardor en la zona que abarca este órgano. Es un dolor que difícilmente puede ser olvidado una vez que se haya sentido. Su duración no es mucha (depende de la fuerza y la colocación del golpe), pero si lo suficiente para lograr que el peleador no se pueda levantar después de la cuenta reglamentaria del boxeo de 10 segundos.

¿Cómo es un gancho al hígado?
Debido a que sólo tenemos un hígado en nuestro cuerpo, ubicado en el lado derecho del abdomen, el golpe debe ser lanzado con la mano izquierda. Una diagonal en dirección ascendente y con el brazo en forma de gancho, como su mismo nombre lo dice. Es un golpe más difícil de notar que aquel que va a la cabeza, probablemente menos espectacular, pero mucho más efectivo.

Y si es tan efectivo, ¿por qué no todos los boxeadores lo utilizan?
Hay diferentes razones por las cuales el gancho al hígado no es tan utilizado como uno pudiera pensar. Una de ellas es el desconocimiento que se tiene del efecto de este golpe. Los peleadores latinos son quienes históricamente más lo han utilizado, principalmente los mexicanos. Pero en muchos otros países este golpe no se enseña ni se perfecciona de igual manera. Simplemente en Estados Unidos ni siquiera hay una denominación específica para él. Muchas personas de habla inglesa clasifican los golpes al cuerpo por igual, llamándolos a todos “body punches” o “body shots” y no haciendo diferencia alguna entre los que van al hígado, al estómago o simplemente a las costillas.

Otra de las razones por las que el gancho al hígado no es tan explotado es por su dificultad. Buscar conectarlo implica arriesgarse un poco a ser conectado en la cabeza. Debe ser lanzado con velocidad y potencia, de preferencia en el momento en el que el rival descuida la parte baja, ya sea porque también está arrojando un golpe o porque está cubriendo la parte superior de su cuerpo. Además, si se cuenta con bastante condición física y fuerza de voluntad, los boxeadores pueden aguantar más de un gancho al hígado y arreglárselas para no caer. Son muy pocos los que verdaderamente tienen la habilidad para tirarlo en el momento indicado para lograr el nocaut, pero también muy pocos los que tienen la habilidad de resistir varios de ellos.

Fuente: UNO-DOS Boxeo (jmarlonsierra) / vía BOXEO CRUDO