Pablo Migliore dejó el fútbol y cambió de guantes: va por su tercera pelea de boxeo. Habla de la exigencia del rubro, dice que su físico facilita todo y no se apresura a ser profesional. No me pongo metas, afirma. En 37 años, fueron pocos los que tuvo las manos libres de guantes. La mitad de su vida, por ejemplo, se dedicó al fútbol profesional como arquero, un desafío para el que se preparó desde muy chico parándose debajo de los tres palos. Hasta que, en 2008, conoció otra forma de cubrir sus palmas: el boxeo. Pablo Migliore creció frenando los golpes de la pelota y frustrando la técnica de los rivales. Vistió las camisetas de Huracán, Boca, Racing, San Lorenzo, Peñarol de Uruguay y Barracas Central, por citar allgunos equipos. Lo que no imaginaba era que, cuando dejara de lanzarse de un poste al otro, iba a ser él quien repartiera los golpes. Porque, cuando llegó a la Academia, encontró en el boxeo un complemento. “Me agilizó mucho las pierrnas y los reflejos”, relata. De hecho, desde que colgó los botines en 2018 luego de un fugaz paso por Sacachispas (sólo jugó un amistoso) eligió dedicarse al boxeo: va por su tercera función arriba del cuadrilátero. Y, para eso, se prepara todos los días en la sede SportClub ubicada en Ramos Mejía. -¿Te costó adaptarte a este nuevo régimen de entrenamiento? -Y, es totalmente diferente porque el fútbol abarca más terreno. Acá uno tiene que enfocarse mucho más en la técnica y en el físico. Se usa mucho la parte superior del cuerpo, es decir, el abdomen y los hombros. ¡Ni hablar de los reflejos! Eso también se entrena bastante. -A pesar de eso que marcás, ¿encontrás alguna similitud con el fútbol? -En cuanto a mi puesto, al menos, sí. Cuando era arquero trabajaba mucho la potencia de piernas, los reflejos y trataba de estar coordinado. Eso es lo que se me hace más fácil: poder coordinar los pies con las manos, algo fundamental en el boxeo. -¿Cuándo fue que empezaste a inclinarte por el boxeo? -En 2008, cuando fui a Racing. Conocí en un gimnasio a Facundo Simal, que hoy es mi entrenador, y empecé a ir a las clases. Me gustó muchísimo. Ahí lo empecé a usar como un complemento de lo que era el trabajo de arquero. Y después muy esporádicamente, porque estaba muy activo en mi carrera. Ahora que di un paso al costado, ya hace ocho meses que estoy entrenando en doble turno todos los días. -¿Rendías más con ese complemento? -El ser humano siente eso cuando está fuerte de la cabeza. Te sentís bien, con ganas y eso es un plus si lo sabés aprovechar. -¿Qué trabajás ahora en SportClub? -Desde que me abrió las puertas empecé a entrenar ahí la parte de pesas, que es muy importante para mí… Necesitaba un buen gimnasio. Aprovecho para practicar la parte de boxeo a la mañana, que hago los guanteos y entreno con los sparrings. Y por la tarde voy a SportClub. Llevo ese ritmo casi toda la semana. -¿Lo hacés como profesional o por hobby? -Me lo tomo muy en serio. Tengo un equipo de trabajo al lado mío: preparador físico, técnico, masajista, promotor… Y también muchos sponsors, que son los que se preocupan para poder darme las cosas que necesito para llegar en óptimas condiciones a una pelea. -¿Pesan los años cuando entrenás? -No, gracias a Dios siempre tuve una carrera muy profesional y me cuidé muchísimo toda la vida. Eso hace que a los 37 años pueda disfrutar de una actividad que requiere tener un estado físico privilegiado. Siempre fui un deportista de alto rendimiento y eso hoy me facilita las cosas. -No te imaginás lejos del ambiente… -No. Es un rubro que te exige muchísimo, pero uno también es consciente de lo que da y por eso lo asume. -¿Cuánto te costó dejar el fútbol? -Un poco. Creo que internamente ya había tomado la decisión y de a poco iba tratando de asimilar que ese momento iba a llegar pronto. Ya por ahí no disfrutaba mucho de los entrenamientos o de las concentraciones, que son las cosas que se hacen más tediosas. No le estaba encontrando el gusto en ese momento. Tampoco me quedó una cuenta pendiente: jugué en equipos grandes y en el exterior. Eso habla bien de mí. -¿Por eso te metiste en el boxeo? ¿Para cubrir ese hueco? -No, creo que fue porque el boxeo era una cuenta pendiente conmigo mismo. Primero lo veía como un pasatiempo y después lo empecé a tomar en serio cuando noté que las cosas se me hacían más naturales. -¿Soñás con tener la licencia de profesional en el boxeo? -Sinceramente no me lo propongo como un sueño. Es una actividad que estoy disfrutando muchísimo, así que no me pongo una meta. Tengo la suerte y la fortuna de terminar una carrera que me dio muchísimo en la vida y me hizo feliz. Hoy disfruto de poder empezar otra con la que me siento identificado y tengo la posibilidad de ejercerla con responsabilidad. Fuente: Diario Olé