Narváez aguarda rival y quiere pelear en Chubut. A los 43 no descarta estirar su récord y volver a combatir por una corona. Por Ismael Tebes Quien dice que no puedo seguir peleando hasta los 50?. Si me sigo manteniendo física y mentalmente bien, lo seguiré haciendo. Cuando se me apague el fuego, seguiré trabajando desde afuera seguramente”. Para Omar Andrés Narváez no hay aplicación que valga. En ésta rara moda de verse más viejos, el “Huracán” parece resistir con fotos del presente. Y a los casi 44, se proyecta sin edad pero midiéndose con otro reloj biológico: el de la motivación deportiva. No para de entrenar; de enfocarse en el cuidado físico ni tampoco de soñar con una nueva oportunidad mundialista, acaso el tipo de combates que mejor le sientan: cuando hay para arriesgar un cinturón sobre la mesa. Su carrera parecía silenciada, como bajando un telón lento pero en unos pocos rounds, el “Huracán” calentó máquinas y volvió a sentirse pleno, pensando en ránkings; ofertas tentadoras y campeones de sube y baja. Desde su última pelea ante el sanjuanino Carlos Sardinez, Omar cree que se puede despegar hacia otro objetivo: continuidad y otra chance, ni siquiera la última. Por eso habla de presente y nunca de despedidas. “La verdad me siento motivado después de dos o tres meses que no peleaba, subí al ring y me sentí muy bien, cómodo y a pleno. Solamente descansé tres días y hace un par de semana, ya le pedí a Osvaldo Rivero que me haga pelear de nuevo, lo más pronto posible. Hay posibilidades de hacer en setiembre algo un poquito más importante asi que pedí una pelea rápida por algún título Latino o algo más o menos interesante”, dijo Narváez a Jornada. Y avisa: “Ahora doy bien supermosca por lo que estoy volviendo a mi categoría, en la que más cómodo me siento” dijo como queriendo volver a su mejor momento también en la balanza. El fuego sagrado no se compra, se adquiere. Y la motivación es otro valor que no siempre se da en la carrera de alguien que lo ganó casi todo. “Es difícil siempre encontrarla pero en la medida que uno se sienta bien y que esté a nivel, se puede. No es que solamente quiero subirme al ring y pelear, podría hacerlo todos los meses pero en realidad me incentiva saber que mantengo un nivel internacional bueno. Quiero seguir estando nuevamente en los ránkings mundiales y si se puede, afrontar una nueva oportunidad”. Y agregó desde su oficio de ring, que el almanaque es apenas una referencia. “Cuando no sienta la adrenalina y esa sensación en el estómago, daré un paso al costado y seguiré mi vida normalmente pero la verdad es que me siento tan bien que tengo ganas de seguir boxeando”. Armando su futuro Para el “Huracán” Narváez, la vida está ligada al boxeo pero hasta ahí. Se proyecta como un vocacional de la enseñanza y en un “captador” de talentos con ojo clínico. No descarta la gloria pero sabe que todo es relativo. Y que aunque nada sea imposible, tiene conqué hacer valer cualquier propuesta. “Si gano un título en la próxima pelea y vuelvo a pelear enseguida; unas dos peleas importantes más se me podría dar una chance rápida por mi trayectoria, por el nombre o por haber sido dos veces campeón del mundo. No quita la posibilidad de que quizás con 44 años vuelva a tener otra opción mundialista. Y si no la tengo, subir al ring siempre me satisface y me siento muy bien”. Narváez es un boxeador maduro, un privilegiado de esos que aparecen de vez en cuando. Un “gigante” en frasco chico que no admite un día sin transpirar. “Si alguna vez me levanto tarde y no voy a entrenar, ya me siento mal. Imaginate si dejara de ir al gimnasio un día. Yo planifico toda mi semana de acuerdo a mis actividades. El sparring, la preparación física de la mañana y la tarde. Para tomarme un día de descanso y viajar, entreno más fuerte el día anterior y al retomar, trato también de recuperar”. Sin trajes falsos, ni luminarias Narváez representa una inspiración para los jóvenes boxeadores de Chubut, casi palabra santa para hablar sobre los secretos del noble arte y a la vez, un hábil transmisor de conocimientos. A su manera y a quien lo quiera escuchar. “Nunca me puse un plazo para dejar de pelear. Cuando salí campeón del mundo tenía 26 años y me dije “tengo que aguantar lo más posible como campeón del mundo”. La vida me dio 16 defensas de mi título mosca y otras 11 defensas en supermosca. Me sacó el cinturón una sensación del momento, el japonés Naoya Inoue que es actualmente campeón en tres categorías diferentes y peleará en breve, una final de peso gallo con Nonito Donaire, otro gran campeón que a mí me ganó por puntos en el Madison Square Garden en 2011”. “Las tres peleas perdidas que tengo, fueron ante rivales que hoy están en el máximo nivel. También me incentiva saber que quienes me ganaron tienen altísima calidad y yo tenía arriba de 35 años”. Descartó una oferta para pelear con Anselmo Moreno en un peso inadecuado y quiere en breve, volver a combatir en la provincia. Sin decirlo, sin elegir rivales y sin declaraciones marketineras lo quiere todo. “Los campeones supermosca se han renovado un poquito pero hay un par que todavía siguen. A los nuevos más allá de que tienen mucha calidad, yo me animo a pelearlos”, desafía el “Huracán”. Desde su rol de coordinador de boxeo en Chubut Deportes habla de la expectativa que le genera el Campeonato Provincial Amateur (31 de julio, 1, 2 y 3 de agosto en Trelew); del Nacional de Juveniles y Mayores en Formosa y el posterior viaje a los Juegos Evita. “Si me veo enseñando?. Ya lo estoy haciendo. Sigo con las clínicas en el interior e integro el cuerpo técnico de la Selección Nacional. Ahora están concentrando los chicos para los Panamericanos de Lima. La semana que viene estoy en Buenos Aires para un campus de entrenamiento al que voy a llevar a cinco chicos de las categorías 2004/5” Fuente: Diario Jornada