Su boxeo era un arte incomparable, el jab de izquierda una daga fría y certera, la guardia como manda la cátedra, los golpes justos y precisos, nunca uno de más, era un estratega arriba del ring.

José Valle (*) / Especial para “La Nueva.”

Tuve el inmenso placer de presenciar la mayoría de sus combates, de conocerlo y tratarlo mucho, Uby era como su estilo en el deporte de los puños: fino, elegante, impredecible y rebelde.

Su boxeo era un arte incomparable, el jab de izquierda una daga fría y certera, la guardia como manda la cátedra, los golpes justos y precisos, nunca uno de más, era un estratega arriba del ring.

El monarca de los medianos, Carlos Monzón, afirmaba que Uby “fue el boxeador más completo de la historia del boxeo argentino”.

La vida lamentablemente le dio una paliza, como dice el tango “Mis consejos”, de Héctor Marcó: “La vida del calavera/ es un frágil cigarrillo/ de traidoras espirales./ Primero da fuego y brillo,/después te encana los grillos/ hasta hacerte gritar, ¡madre!”.

Compartíamos varias pasiones, entre ellas el fanatismo por Independiente, el rey de copas. Todavía recuerdo la última charla y cena juntos en el clásico restaurant Alito de Boulevard Marítimo 2589 (Las Heras y la Costa) en su amada Mar del Plata, en el mes de febrero de 1997. Uby era ya un hombre vencido, triste y que presentía a la parca, lo desvelaba dejarle un futuro a sus hijos.

Cada vez que vuelvo a Mar del Plata paso por el cementerio, le dejo un ramo de fresias y tomo un par de medidas de Whisky Bourbon a su memoria.

Ubaldo Néstor Sacco, había nacido en Capital Federal el 28 de julio de 1955, hijo de Ubaldo Francisco, un gran boxeador y entrenador, y de Hilda. Se crió en la que consideraba su ciudad, Mar del Plata.

Después de una importante carrera como amateur, dirigido por su padre, debutó como boxeador profesional el 22 de abril de 1978 en la perla del atlántico, venciendo por abandono, en el quinto round, al paraguayo Luis Alberto Garay.

Se consagró campeón argentino el 23 de mayo de 1981 al derrotar por puntos a Roberto Alfaro en el mítico Estadio Luna Park. Ante el mismo rival y en el mismo escenario, el 15 de mayo de 1982 obtuvo el título sudamericano, también por puntos.

Se enfrentó y venció a los mejores boxeadores de la época: Hugo Luero, Horacio Saldaño, Ramón Gaspar Abeldaño, al brasileño Jose Rodrigues, Simon Escobar, Hugo Quartapelle, Juan Antonio Merlo, al norteamericano Willie Rodriguez y Lorenzo García.

Su amigo y exrival, la “Pantera” Saldaño, manifestaba después de perder por nocaut técnico con Uby, el 8 de octubre de 1983 en el templo de Corrientes y Bouchard: “Pensar que a este mocoso lo llevaba al circo de pibe y ahora me vapulea en público en el mismísimo Luna Park”.

Su primer intento por el título mundial de los welter juniors, ante el estadounidense Gene Hatcher, fue el 15 de diciembre de 1984, en Tarrant Co Convention Center, Fort Worth de Texas, Uby había ganado ampliamente pero fue “robado” en las tarjetas.

La Asociación Mundial de Boxeo ordenó revancha inmediata que se llevó a cabo en la bella Campione D´Italia, en la provincia de Como, región de Lombardía, a orillas del lago de Lugano, donde Uby le dio una soberana paliza al “perro loco” Hatcher noqueándolo en el noveno round un 21 de julio de 1985, para consagrarse campeón mundial en la misma categoría del gran Nicolino Locche.

La corona le duraría lo mismo que la luz de un fósforo, Uby, mal entrenado y sin el fuego sagrado, la resignaría el 15 de marzo de 1986 en el Estadio Luis II del distrito de Fontvieille, Montecarlo, en el principado de Mónaco, ante el boxeador italiano Patrizio Oliva, por puntos. Fue su última pelea.

En su carrera profesional efectuó 52 peleas, ganó 47 (23 por KO), perdió 4 y empató la restante. Murió el 28 de mayo de 1997, a los 41 años, en Mar del Plata.

* El autor es historiador del tango, escritor, productor cultural. Director del Festival Nacional de tango “Carlos Di Sarli” de Bahía Blanca.