La última gran experiencia que había arrojado una convención del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la institución más importante de éste deporte, para el boxeo argentino tuvo vida en Tenerife, España, en 1991. Allí, el astuto estadístico cordobés Julio Ernesto Vila impuso su clase de clasificador y quebró la opinión de una decena de dirigentes europeos imponiendo al santacruceño Jorge “Locomotra” Castro como retador inmediato del norteamericano Terry Norris por el cetro de los medianos juniors. El objetivo se cumplió y el peleador patagónico no tuvo respuestas sobre el ring de París a fines de ese año.

Los encuentros anuales de este tipo, donde la industria del pugilismo especula con todas sus grandezas y miserias, se fueron apagando, sobre todo para nuestro país. Vila se retiró y luego falleció. Desde entonces, los contactos con la Argentina se extinguieron. También murió José Sulaimán, ícono del CMB y simpatizante de nuestro boxeo, cuyas relaciones diplomáticas con el pugilismo decayeron ante las alianzas casi exclusivas efectuadas por la FAB (Federación Argentina de Box) con la AIBA (Asociación Internacional de boxeo Amateur). Dos entes deteriorados y sumergidos en el desprestigio.

Pasó casi una década y este viernes, en el cierre de la 57° Convención Anual desarrollada en Cancún, México, y presidida por Mauricio Sulaimán, el CMB volvió a estrechar lazos con la Argentina nombrando Secretario Internacional al porteño Marcos Arienti, formado en las filas del Almagro Boxing Club. Sus óptimos trabajos, sobre todo en el plan social de “Boxeo sin cadenas”, que fomenta la práctica de este deporte a los internos de los distintos presidios, intentarán expandir la competencia intercarcelaria y poner en juego los cinturones del CMB como objetivos de superación personal y salida laboral de los reclusos.

En uno de los momentos más emotivos de estas jornadas se homenajeó al boxeador santafecino Hugo Santillán, fallecido tras empatar con el uruguayo Eduardo Abreu, el 20 de julio pasado, en San Nicolás, con la adjudicación del cinturón de campeón latino “post mortem”. Allí también se otorgó a su viuda y sus hijos una beca de estudios por 10.000 dólares.

Entre otros temas desarrollados, el CMB fijó una posición totalmente opuesta al proyecto del Comité Olímpico Internacional (COI) de incluir boxeadores profesionales en los Juegos de Tokio 2020 y recibió advertencias encontradas de los distintos estados norteamericanos que propondrían suspender la licencia de los pugilistas rentados que acepten estos convites. Nadie sabe qué pasará aún con este certamen que tendrá sus eliminatorias continentales en Buenos Aires en marzo próximo.

Otros temas que estuvieron en carpeta, sin resolución, para los nuevas reglas del vapuleado boxeo fueron: el uso optativo del protector bucal, la creación de una categoría intermedia entre crucero y peso pesado y la legalización de las exhibiciones de ex boxeadores mayores de 50 años. También se alentó a conformar equipos de “Esposas de boxeadores”, como ayuda familiar recíproca ante las alteraciones de conducta de cada uno de los atletas en sus períodos exitosos. Por último, se confirmó a San Petersburgo, Rusia, como sede de la próxima Convención 2020 pese a la protesta de los muchos ucranianos presentes.

Hubo acción y polémica. Como en los viejos tiempos. Estos debates volvieron a interesar y a tener muchos argentinos entre sus participantes. Es un paso hacia delante en medio de un retroceso permanente.

Osvaldo Principi / LA NACIÓN