Jorge “Aconcagua” Ahumada sobresalió como amateur y profesional. Peleó tres veces por el título mundial y aún se recuerdan sus combates contra Víctor Galíndez.

Jorge “Aconcagua” Ahumada tenía el estilo que caracterizaba a los boxeadores mendocinos. Muy buena defensa, con pasos firmes, tirando golpes medidos que llegaran a destino y buscando el nocaut sin desesperación. Nacido en Villa Hipódromo, de Godoy Cruz, el 1 de junio de 1946, comenzó a boxear luego de una riña en un billar en Villa Marini.

“Tenés que saber defenderte” le dijeron sus hermanos y ahí fue cuando decidió ir al Púgil Club Godoy Cruz. Hasta su padre aceptó que practicara con una condición “si aprendés a boxear no tenés que ir a trabajar”.

Fue mejorando día a día y cuando su profe le vio condiciones para continuar le recomendó que fuese a ver a un entrenador de profesionales. Don Paco Bermúdez lo recibió en el Mocoroa Boxing Club (Estrada y 9 de Julio, de la Cuarta Sección de la Capital), cuna de grandes boxeadores en la década del sesenta, como Nicolino Locche.

Ahumada sobresalió como aficionado representando a Argentina en torneo Sudamericanos, Latinoamerianos y Panamericanos. Tras agotar su carrera como amateur y tuvo su debut como profesional en enero de 1968. Así empezaba una campaña en el boxeo rentado que le iba a dar las oportunidades de pelear con los más grandes de la categoría medio pesado.

Sus peleas fueron en la mayoría en Mendoza, sobre el ring de la Federación Mendocina en la calle Mitre. Sus rivales eran vencidos por el mendocino talentoso que recibía pocos golpes y pegaba justo. Pero hubo uno que era muy aguerrido y tiraba piñas sin parar. Se trataba de Víctor Galíndez, quien apareció en el camino de “Aconcagua” Ahumada para marcar un enfrentamiento que tendría varios capítulos.

El primero fue en el Luna Park en Buenos Aires el 22 de julio de 1970, en donde Ahumada llegaba con 22 triunfos y una derrota, pero Galíndez que era una “fiera indomable” lo noqueó en el 5to. round.

La revancha se produjo el 24 de mayo de 1971 en el estadio Pascual Pérez, de la Federación de Box, de la capital mendocina. Ahumada reflexionó mucho por aquella pelea perdida y esta vez lo pudo contener a Galíndez y le aplicó los mejores golpes. Los jurados lo vieron así y ganó por puntos.

El promotor Tito Lectoure veía a estos boxeadores como un éxito taquillero y armó otros combates en el Lunar Park. El 31 de julio de 1971 terminó con un nocaut de Galíndez en el noveno round y el 30 de octubre de ese mismo año volvió a noquear el boxeador oriundo de Vedia, Provincia de Buenos Aires, en la sexta vuelta.

En 1972 Jorge Ahumada ganó 4 peleas y perdió 1 hasta que en 1973 le salió una oportunidad de viajar a Estados Unidos por tres meses. Lo llamaron para ser sparring de Emile Griffith, el ex campeón mundial de peso mediano, que peleó con Carlos Monzón. Justamente querían a alguien que tuviera la altura y el estilo parecido al de Monzón porque el argentino iba a defender su título otra vez con Griffith, en Mónaco.

En una práctica, el mendocino lo tiró a Griffith y cortaron el entrenamiento. Pero esas sesiones de guantes frente a una figura como Griffith le abrieron las puertas de EE.UU.

El muchacho de Villa Hipódromo creía que se debía volver, pero el empresario que lo había contratado, le ofreció quedarse para seguir su carrera.

Se sucedieron las peleas en el Felt Forum y hasta en veladas en el Madison Square Garden de Nueva York. Su nombre iba ascendiendo en el ranking mundial y se cumplía el dicho “nadie es profeta en su tierra”.

Le llegó la ocasión de pelear por el título Mundial frente a Bob Foster en Albuquerque (Nuevo México, EE.UU). Llamó a Paco Bermúdez para que estuviera en su rincón dándole indicaciones como lo había hecho tantas veces en el gimnasio del Mocoroa.

Pero el 16 de junio de 1974 su gran demostración no fue compensada por los jurados que dieron empate y así Foster retuvo el título de la Asociación y del Consejo Mundial de Boxeo, los dos máximos organismos.

Foster no quedó muy conforme y decidió retirarse. El título quedó vacante y el Consejo Mundial de Boxeo puso en juego el título entre el inglés John Conteh y el argentino Ahumada, en Wembley, Londres. El 1 de octubre de 1974 era la segunda ocasión mundial para el oriundo de Villa Hipódromo. Por puntos, tras 15 rounds, los jurados le dieron la pelea al inglés.

Y por otro camino la Asociación Mundial puso en juego el título vacante entre Galíndez y Len Hutchins en el Luna Park (7 de diciembre de 1974). El boxeador que residía en Morón, tuvo una noche de gala y golpeó tanto al estadounidense que no se levantó del banquito en el round 13. Galíndez era el nuevo campeón mundial de la Asociación.

Hizo una defensa del título en Sudáfrica frente a Pierre Fourie en abril de 1975 y llegaría uno de los hechos más trascendentes de la historia del boxeo argentino. Galíndez iba a defender su corona frente a otro argentino: el mendocino Ahumada.

Fue en una velada muy promocionada en el Madison Square Garden el 30 de junio de 1975. En la misma noche Carlos Monzón defendía su título de campeón del mundo de los medianos frente a Tony Licata (EE.UU.) y Galíndez, el título semipesado frente a “Aconcagua” Ahumada.

Además el promotor Don King programó la defensa de la corona mundial de los pesados Muhammad Alí frente al británico Joe Bugner, en Kuala Lumpur (Malasia). Los espectadores que asistieran al Madison podían ver ese combate por las pantallas en directo.

La pelea entre Ahumada y Galíndez que los mendocinos vieron sobre el ring de la calle Mitre se trasladaba, cuatro años después, al estadio más famoso del mundo en Nueva York.

Ahumada ya no tenía la “mandíbula de cristal” como decían algunos especialistas en box a principios de los setenta. Era su tercera oportunidad de ser el mejor de su categoría “libra por libra”. Fueron 15 rounds en donde Ahumada controló el ring, Galíndez asumió su papel de contragolpeador (lo tiró al mendocino en el tercer round, con un golpe cuando había sonado la campana). Por puntos perdió el mendocino y ganó el bonaerense.

Monzón venció por nocaut en el 10° round a Licata ante la atenta mirada de Susana Giménez, mientras el diplomático mendocino Alejandro Orfila (embajador en EE.UU. y Secretario General de la OEA, -Organización de los Estados Americanos-) fue a saludar a todos los boxeadores.

Decía Ahumada después de la pelea: “Galíndez me ganó bien. Se ve duro, cada vez más fuerte. La piña que me dio después de la campana, me perjudicó. Pero vamos a dejarlo así. Voy a descansar y luego veré que hago”.

Y aclaró su actualidad y conformidad de vivir en Nueva York: “Mi hijo va a una escuela privada, mi casa está casi pagada, pude traer a mis viejos desde Mendoza para pasar dos meses de vacaciones y llevamos una vida llena de satisfacciones. Este país me dio muchas cosas y nadie me va a quitar mi condición de argentino. Pero quiero que se pongan en mi lugar ¿dónde estaría yo si no hubiera venido aquí?. ¿En qué otro país, fuera del mío, me habrían dado estas ventajas?”.

Ganó otra pelea en el Felt Forum de N.Y. en octubre de ese año y la última fue en Hamburgo, Alemania, con una derrota por puntos (28 de noviembre de 1975) frente a Ray Anderson.

A los 29 años Jorge Aconcagua Ahumada se retiró tras 52 peleas con 42 triunfos (22 ko), 8 derrotas y 2 empates.

El muchacho mendocino le había obedecido a su padre y vivió del boxeo. Fue su mejor trabajo.

El Sol