El día 20 de abril, en el mítico estadio Luna Park, el boxeador argentino venció con contundencia y claridad al norteamericano Lee Carr por KO en el tercero. Un rendimiento esperanzador de Ringo.

Por Óscar Fernández / El Gráfico

Se abrazó con su hermano José y fue subiendo ‘lentamente la escalerilla del ring. Su mano se elevó como graduando el ruido de los gritos que se hicieron cada vez más fuertes hasta atronar el estadio. El rostro serio es iluminó y aspiró profundamente, necesitando respirar aplausos, esos aplausos espontáneos y sinceros de un público que marcó su reaparición en el Luna Park. Después de la pelea, en la casa de su madre, Bonavena reconoció “No sabía cómo me iban a recibir… Yo venía de perder con Ellis. Necesitaba esa ovación…”

Fue el comienzo de la presentación de otro Bonavena. Del que pretende una nueva campaña hacia el título mundial. Del que en su reencuentro exhibió notables progresos que ayudan a la esperanza. Tres factores fundamentales indicaron las posibilidades de “Ringo” sobre Lee Carr:

1) Mayor experiencia y conocimientos técnicos (el negro realizó el sábado su pelea número 20).

2) Mejor preparación física, acusando el mejor peso de toda su campaña: 92,500 kilos, en un trabajo conscientemente realizado en el gimnasio bajo las órdenes de su nuevo entrenador, Héctor Nesci

3) Principalmente una actitud de ansiedad por combatir. Recordamos que su última pelea importante fue la semifinal con Ellis en Louisville a principios de diciembre de 1967. A esa predisposición ganadora de Bonavena, se sumó el aporte de una superación técnica favorecida por la superación en la preparación física.

Las piernas y la cintura del argentino fueron los detalles sobresalientes en su progreso. Tuvo mejor traslación, dominio de ring. Encontró sustentación para anular los envíos del rival y proyectar sus golpes acompañándolos con el cuerpo, aumentando así la eficacia.

Con la cintura, como hasta ahora nunca le habíamos visto, evitó la única posibilidad de Carr (29 años, taximetrero, 19 peleas, 8 ganadas por K.O., 4 perdidas, 93,400 kilos): el directo de derecha. Hizo pasar con esguinces o echando el cuerpo hacia atrás los intentos del norteamericano por meter esa mano, que en sus cálculos previos la consideraba decisiva. Y que pudo ser importante en el Bonavena anterior, aquel que tenía su mayor problema con los hombres que manejen bien los directos. (En Alemania, Mildenberger pudo sentirlo y Ellis trabaja bien esos golpes.) En su tardía ducha después del reposo, Lee Carr nos dijo: “Encontré a Bonavena completamente distinto a lo que me imaginaba… No es el de las peleas filmadas que yo vi…”.

“Ringo” impuso una dinámica intensa desde el comienzo. Casi simbolizando lo que sucedería con ese impresionante cross de izquierda que pasó sobre la cabeza del negro. Casi dando apertura a los gritos enfervorizados de los espectadores, que comenzaron a vivir la tensión del nocaut. Esa dinámica se manifestó en una constante actitud agresiva que lo hizo dueño absoluto del ring durante el corto combate.

Movió su torso a los laterales para no brindar un blanco estático a su rival, caminando el ring con agilidad y afirmándose correctamente cuando proyectó sus manos. Lee Carr otorgó una ventaja que fue bien aprovechada por el argentino en el primer round: la cobertura del antebrazo derecho era deficiente y bajó el guante cuando realizó sus envíos de izquierda. Fue el blanco donde Bonavena dirigió sus descargas de hook y cross de izquierda. En el segundo round, ese defecto del norteamericano fue advertido por su rincón y salió con una mejor disposición de ese brazo en la defensa. 

También fue a cumplir otra consigna: llevárselo por delante a Bonavena. Aquí marcamos el único defecto del campeón argentino. Se plantó en el medio del ring y aceptó los cruces. Técnicamente erróneo, fue a exponerse a la posibilidad de una mano definitoria, imprevista y con vigencia en la categoría pesado más que en ninguna. Pero ese error tiene su comprensión desde el punto de vista emotivo y temperamental. Y “Ringo” lo explicó: “¿Cómo me iba a dejar llevar por delante? No se lo quise permitir… Le fui a ganar de mano… Si no hubiera sido defraudar a la gente…”

En ese segundo round, luego de superado el intento de desborde por parte de Carr, Bonavena asumió la iniciativa combinando golpes con apertura de izquierda en directo para continuar con cross de derecha y volver con ese mismo golpe de izquierda. Resaltó nuevamente el acompañamiento de los envíos con el movimiento del cuerpo y las piernas bien afirmadas. Pero el golpe más eficaz fue un hook de izquierda a la zona hepática que paralizó la pierna derecha de Carr. Que sumó consecuencias a la posterior definición.

EL FINAL

Espectacular. Dramático. Comenzó en la iniciativa de Bonavena enviando, apoyado en su pierna derecha, un hook de ese lateral. El brazo de Carr no alcanzó a hacer la cobertura perfecta. La potencia del golpe paralizó, quitó el resto de piernas del negro, que abría demasiado la boca para oxigenarse. Carr intentó retroceder, pero ya sin medios para el traslado. “Ringo” lo persiguió; llegó con un hook de izquierda abajo y adelantando nuevamente esa pierna metió el tremendo cross de izquierda al mentón. Neto al punto neurálgico de Carr, que cayó espectacularmente, con el cuerpo casi rígido, como si no tuviera articulaciones, por efecto de la paralización de sus piernas. El cross de Bonavena había culminado su trabajo, su pretensión como arma definitoria que proyectó desde el primer round y que llegó repetidamente a la cabeza del rival. Y el complemento eficaz, decisivo, lo proporcionaron los golpes al cuerpo, fundamentalmente el hook de derecha previo al nocaut.

El árbitro, Víctor Avendaño, se arrodilló sobre el norteamericano para que pudiera escuchar la cuenta que la euforia del público ahogaba. Trabajosamente fue intentando retomar la vertical apoyado en las cuerdas del rincón de Bouchard y Lavalle. Como si fuera un gran bulto sin fuerzas ni reflejos. Pero el “¡OUT!” había quedado muy atrás… Bonavena cumplió. Ante un boxeador que le exigió con el solo riesgo de una derecha pesada, contundente. Hizo para superarlo limpiamente y con nuevas aptitudes físico técnicas. Mostrando más, habiendo aprendido más. La simpleza de Carr no es desmerecimiento, porque “Ringo” exhibió progresos y medios para mayores exigencias. Proseguir el camino de superación y constancia es su promesa y la de Héctor Nesci. Así lo esperamos. Que termine el recorrido que nos insinuó el otro Bonavena del sábado…

DEL DOCTOR ROBERTO PALADINO (médico de Bonavena) antes de la pelea: “Oscar está anímicamente como antes de pelear con Mildenberger, con Rodolfo Díaz… Seguro, optimista… No, lo de la espalda no es mayor problema; se siente más en un deportista por su actividad… No es problema.”

LO DIJO BONAVENA después del combate: “Me sentí más seguro cuando empecé a hacer los ejercicios de precalentamiento. Parecía une bailara en el aire… Las manos salían solas… ¡Nunca pesé 92,500!”.

LEE CARR, cuando se retiraba del estadio: “Tenía pensado boxear hasta el quinto o sexto round y después apurar…” (¡?!).

Un diálogo con el coronel hola (director municipal de Deporte y al frente de la Comisión Municipal de Box).

—Coronel, se dice que usted pidió al árbitro Fortunato una carta haciendo el descargo por la suspensión… ¿Lo habilitarán nuevamente?

—Mire, no puedo adelantarle nada… Estoy ocupado personalmente de ese asunto. Es una cuestión que quiero aclararla definitivamente… ¿Si hay posibilidades?… Las posibilidades no se pueden negar a nadie…

“La recaudación se demoró por un error en el recuento de las Populares.” La declaración fue de “Tito” Lectoure. “Pero son menos de diez millones…” Una aclaración de Ringo, sobre la advertencia de Avendaño a Carr en el segundo round: “Sí, mire el hematoma… Me dio abajo… Pero no puedo decir nada… Son golpes que se escapan… Lo pude haber hecho yo también… ¡Ahh!, el sábado 1° de junio peleo con Dávila… Le prometí a Lectoure hacer esa pelea antes de irme a combatir afuera… Ayer (viernes 19) firmé el contrato. Y es para esa fecha, porque el martes (hoy) viajo a Estados Unidos para ver el final Quarry-Ellis y cobrar 19.000 dólares que me debe Malitz, el que organizó la selección”.

Un comentario oído en el hall del Luna Park: “El lunes pasado llegó el contrato firmado por Percy Hayles. Pero aún no se fijó fecha para la pelea con Aro (Campeón Argentino liviano)”. El miércoles hubo una conferencia de prensa en el despacho de “Tito” Lectoure. Los temas: Accavallo defenderá su corona en Buenos Aires en septiembre y luego decidirá definitivamente su futuro. El matchmaker aclaró que Locche-“Mantequilla” Nápoles no se realiza. Irá en su reemplazó la revancha entre Nicolino y Al “Canelo” Urbina el 11 de mayo. La decisión de no combatir con Nápoles: figura 69 en el ranking mundial. Un anuncio: el jueves 27 llega el medio pesado italiano Victorio Saraudi con su manager Luiggi Proietti para combatir con Goyo Peralta el 4 de mayo. Otro: para el 18 de mayo se programa la pelea entre Doménico Tiberio (ex campeón italiano de los medio medianos) y Ramón La Cruz.

DE DEDOS LOS RINGS

Sábado: Nicolino Locche venció por puntos, en decisión unánime, a Juan Carlos Gómez en el Bristol de Mar del Plata. Viernes: en La Rioja, José Menno le ganó por puntos a Ignacio Magallanes. En Río Cuarto, Juan Salinas empató con Raúl Sosa en 12 rounds y retuvo el título de campeón cordobés de los livianos. En General Pico (La Pampa), Ibraim Alvarez (mosca y crédito local) venció por descalificación a Sixto Matus. En Tucumán no pudo pelear el campeón argentino de los medio medianos, Ramón La Cruz, con Angel Osuna, por las malas condiciones del tiempo.

 

Internacional: En San Pablo, Luis Faustino Pires le ganó por KO en el 6° round al norteamericano Dave Centi. En Santiago de Chile, Godfrey Stevens (campeón sudamericano de los plumas) le ganó por puntos al argentino Miguel Angel Botta.

 

Decisión: La Federación Argentina de Box resolvió el viernes a la noche considerar oficialmente campeón argentino de los plumas a José Smeca.

 

La pelea de semifondo del sábado en el Luna: Manuel Orellana empató con Luis Arce. (Gran pelea. El ring-side aplaudió de pie.)

 

Por Oscar Fernández Fotos: De la Iglesia, Forte, Gemelli, Speranza y Legarreta

 

Fuente: El Gráfico