Sylvester Stallone y el mítico boxeador se encontraron en la entrega de los Premios Oscar en 1977. Un momento inolvidable que cruza el deporte y el cine que tiene una historia de fondo.

Allá por 1976, un jovencísimo Sylvester Stallone saltó al estrellato mundial al interpretar a Rocky Balboa, un boxeador sin demasiadas aspiraciones que de buenas a primeras se encuentra ante el desafío de su vida: el campeón de los pesos pesados, Apollo Creed, lo reta a pelear por el título. Fue la primera película de una saga, con muchos altibajos, que terminó convirtiéndose en una franquicia en Hollywood​.

Aunque casi todos deben haber visto este film, que tiene más de 40 años y ya es considerado un clásico, el desenlace no será revelado para evitar caer en el siempre inoportuno spoiler. Sin embargo, sí se ahondará en el trasfondo de la película y en uno de los momentos top en la historia de las entregas de los Premios Oscar.

Si bien Stallone, que también escribió el guión, nunca lo confirmó ni lo negó, es un secreto a voces que se inspiró en la pelea entre Muhammad Ali y Charles Chuck Wepner, que se celebró en 1975 en Nueva Jersey, un año antes del estreno de Rocky.

Wepner, quien nunca había integrado la élite del boxeo, aguantó durante 15 rounds los embates de Ali, que en ese momento estaba otra vez en la cresta de la ola tras haber noqueado a George Foreman y arrebatarle los cinturones de la CMB y la AMB en la ya mítica The Rumble in the Jungle (La Pelea en la Selva) en Kinshasa, Zaire. Y para sorpresa de todos, en el noveno round, Wepner mandó a la lona a su rival, en la que fue la primera caída de Ali en mucho tiempo.

Ali se levantó, siguió combatiendo y, a falta de 19 segundos para el final, logró vencer a Kepner por nocaut técnico. A Chuck Wepner no le alcanzó para ganarle a uno de los mejores de la historia, pero sí para llamar la atención de Stallone.

Sylvester Stallone y Muhammad Alí encontraron en la entrega de los Premios Oscar en 1977. Un momento inolvidable que cruza el deporte y el cine que tiene una historia de fondo.

El personaje de Rocky, según muchos creen, vendría a representar a Wepner. Y Apollo sería una recreación de Ali: fanfarrón y provocador fuera del ring, pero valiente y aguerrido dentro del cuadrilátero.

Así, Stallone se enfrentó con el Ali ficticio en la película, pero no iba a faltar mucho para verse cara a cara con el verdadero, el de carne y huesos. Ese encuentro sucedió el 28 de marzo de 1977, durante la 49° ceremonia de entrega de los Premios Oscar. Rocky, una sensación en los cines de todo el mundo, tenía 10 nominaciones.

Cuando Stallone subió al escenario para presentar el premio a la mejor actriz de reparto, detrás suyo apareció lentamente Ali, quien con su carisma extra large despertó las risas de todos los presentes, la creme de la creme de Hollywood.

“Me robaste el guión. Yo soy Apollo Creed. Yo lo vi. Vi la película. Me robaste el guión. ¡Todo lo que era yo, soy el verdadero Apollo Creed!”, le recriminó Ali sin jamás perder la sonrisa a Stallone para luego simular una pelea lanzando golpes que jamás llegaron a destino.

“Solo tengo que decir una cosa. Puede que no gane nada aquí esta noche en forma de un Oscar, pero realmente siento que es un privilegio increíble estar junto a una leyenda 100% certificada, y es algo que quiero atesorar por el resto de mi vida”, expresó Stallone después de saludar y abrazar a su inesperado partenaire. Esa noche Rocky se llevó tres estatuillas, incluida la de mejor película. Aunque el premio al mejor guión, por el que competía el propio Stallone, quedó en manos de otro.

Ali, con su participación en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles, el escenario de aquellos Oscar, dio a entender que no le molestó en absoluto el “plagio” hacia su imagen deportiva.

Incluso, más de una vez admitió se sintió a gusto con la interpretación de Carl Weathers. “Ese soy yo, está bien. Apollo suena como yo. Insultar al oponente en la prensa, para que se emocione. Ese soy yo exactamente. Rocky no actúa en nada como yo. Apollo Creed, la forma en que baila, la forma en que pincha, la forma en que habla. Ese soy yo”, manifestó el hombre nacido como Cassius Marcellus Clay, quien murió en 2016 luego de una larga lucha contra el mal de Parkinson.

Aquel 28 de marzo de 1977 les dio a los fanáticos del boxeo la posibilidad de ver una pelea imposible, al menos por unos segundos. Rocky vs. Ali. Fue la magia del cine, claro.

Clarín