El boxeo, como deporte de combate para la alta competición, exige que todo boxeador cuente con perfectas capacidades físicas para realizar actividades competitivas sin que su efectividad disminuya, aun cuando aparezca la fatiga.

Esta exigencia de producir un rendimiento positivo de forma consistente ha sido, y sigue siendo, uno de los principales desafíos tanto para boxeadores como para los entrenadores, pues la falta de consistencia impide que el deportista pueda tener la capacidad de alcanzar el éxito en el ring.

La inconsistencia en el rendimiento pone en evidencia que, a pesar de tener una condición física perfecta y una alimentación adecuada a la situación, la preparación mental es un factor importante e influyente para alcanzar los objetivos establecidos durante el entrenamiento y  durante la competición.

La preparación mental es un constructo psicológico complejo, pero puede identificarse en el boxeo como el entrenamiento de rasgos de personalidad, de factores y hábitos psicológicos -atención, concentración, autoestima y autoconfianza, valentía, enfoque, aptitud analítica, toma de decisión, resistencia, actitud positiva, resiliencia, motivación, entre otros- que los boxeadores utilizan como estrategia para afrontar, optimizar su rendimiento y ganar la pelea.

La preparación mental fortalece la estructura de personalidad de cada boxeador para conseguir adaptarse al entorno de alta competición, de forma tal que incluso pueda sobreponerse a una derrota o una mala actuación.

Asimismo, esta preparación permite gestionar eficazmente la energía física en los entrenamientos de resistencia donde la voluntad desempeña un rol importante, igualmente permite soportar el dolor físico debido al esfuerzo y a los golpes recibidos durante un entrenamiento y/o competición.

Un boxeador mentalmente preparado es aquél que orienta su motivación hacia el éxito y no aquél que evita el fracaso. Es aquél que luego de fallar un golpe, se sobrepone rápidamente y busca propinar el siguiente. Es aquél que si es derrotado, lo asume como una oportunidad para mejorar su preparación para el siguiente desafío.

Es un boxeador que confía en sí mismo y en sus habilidades para llevar a cabo una pelea, sea o no de campeonato, bajo difíciles condiciones. Es un boxeador que puede equivocarse, pero nunca duda de sí mismo, sino que lo toma como aprendizaje.

Un boxeador mentalmente preparado que sabe cuando tornarse defensivo o agresivo, cuando intimidar o presionar, para conseguir los resultados deseados.

Por todas estas razones, y muchas más, la preparación mental en el boxeo debe ser parte de su entrenamiento integral, para que el boxeador logre un mejor rendimiento, una atención a sus necesidades afectivas y emocionales que pueden interferir estar interfiriendo en su desempeño y adaptación a sus necesidades reales, y por sobretodo, una visualización el éxito y excelencia, pues su actitud es lo que le permite resaltar por encima de otros.

por Mauriely Colmenares – WBA