Los regresos al ring de los viejos campeones argentinos siempre produjeron un raro encanto. Capaz de mezclar los fanatismos, el raciocinio, las pasiones desmedidas y las más crudas advertencias. Para bien o para mal.

Por Osvaldo Principi / LA NACIÓN

El quilmeño Sergio “Maravilla” Martínez, ex bicampeón mundial, confirma con una propuesta lógica todo aquello que sepultó en septiembre de 2018 al anunciar una reaparición fantasmagórica ante el mexicano Julito Chávez, su viejo y clásico rival. Dirimió todo esto sin sustento durante casi un año y sucumbió en las tinieblas. Jamás se llevó a cabo.

Un año y medio después, con una negociación corta y certera, Martínez oficializó su vuelta al boxeo internacional desafiando a un sinfín de factores: edad, imagen, físico, deterioro e inactividad, ya que no pelea desde el 7 de junio de 2014. A los 45 años, a Martínez lo seduce este juego, como quien sopla al fuego y está seguro de no quemarse.

Pero esta vez es real, el adversario existe. Se trata de José Fandiño, campeón español mediano, un trabajador del ring que siempre se ganó la plata con honestidad, en 15 victorias y 6 derrotas. Boxearán el 21 del mes próximo en Torrelavega, España, la tierra que acogió al argentino desde 2002 y donde ganó 12 peleas.

Hubo otros notables, en distintos períodos de la historia, que por diversos motivos -también- intentaron retornar.

El juninense Luis Ángel Firpo, “El Toro Salvaje de las Pampas” que sacó del cuadrilátero a Jack Dempsey en Nueva York, volvió a escena 10 años después de anunciar su retiro en 1926. A los 41 de edad. Lo hizo en el Luna Park, noqueando en el primer round al italiano Saverio Grizzo. Al respecto, Raúl Castelli escribió en KO Mundial: “El efecto que causó este combate es difícil de explicar. Quince mil espectadores presenciaron la prueba de suficiencia que la Comisión Municipal de Box le tomó a Firpo en el Luna Park. No habrá que tomar en cuenta esta pelea con el italiano que cayó al mismo tiempo que Firpo tiraba su primera derecha. Ni tampoco cuando batió del mismo modo al mediocre ucraniano Siska Habarta, a los 15 días siguientes. El verdadero regreso de Firpo fue el 11 de junio de 1936 cuando el chileno Arturo Godoy lo batió por abandono en el tercer round tras derribarlo en seis ocasiones. Godoy lloraba desconsolado por haber derrumbado a su ídolo y Firpo, que acrecentaba su fortuna día a día, magullado sólo atinó a preguntar: “¿Cuánto se hizo de ‘borderó’?”. La ambición fue la causa del fracaso del “último Firpo”.

El mendocino Nicolino Locche, ídolo máximo del boxeo argentino, rompió su lejanía de los entarimados el 9 de agosto de 1975, a los 36 años, tras su derrota contra Kid Pambelé, acaecida el 19 de marzo de 1973. Nostálgico de las ovaciones de las masas y con bolsillos flacos, “El Intocable” finteó como quiso frente al mexicano Javier Ayala y ganó por puntos. Su ciclo había concluido, más allá de sus seis victorias posteriores. Necesidad de plata y de mimos del ring-side provocaron esa rentrée. Funcionó a media máquina.

Por último, Jorge Rodrigo “La Hiena” Barrios, ex campeón mundial liviano junior de la OMB, a los 42 años, por rabia al destino y por demostrar que podía ser una mejor persona, cumplió su condena penal y trepó al ring el 14 de diciembre de 2018. A ocho años de su último match, batió al brasileño Adailton de Jesus, inmerso en el pueblo de Villa María del Río Seco, Córdoba. Ello lo mantuvo vivo de alma hasta hoy.

En el capítulo final de su libro Corazón de rey, Martínez escribe una frase que nos exime de mayores conjeturas: “Adoro la competencia. Sin ella no podría vivir, por eso siempre habrá un próximo round en mi vida”. Su orgullo y las ganas de volver a ser “Maravilla” son las señales y las pistas de este inquietante objetivo.